Sí, claro que sí. Cada día me sorprendo más a mí misma de lo débil y de lo fuerte que puedo llegar a ser al mismo tiempo.
He sido débil durante mucho tiempo, encerrada en mi burbuja, aparentemente perfecta, débil porque dependía de otra persona, porque mis pasos solo eran correctos bajo una aprobación y porque cuando no lo eran, era culpa mía. Débil se hace uno solito, no lo hacen. Llegó un momento en que me sentía tan vulnerable, tan pequeña... me refugiaba en el único sitio donde me sentía protegida, que irónicamente era donde menos lo estaba. Pero gracias a todas esas veces que me sentí pequeña, gracias a todas esas veces que me refugié en el lugar equivocado, gracias a eso hoy soy y me siento fuerte.
He llorado tantas veces...
Me he odiado tantas veces...
Me he culpado otras tantísimas deseando desaparecer...
Y aquí estoy. Sintiéndome fuerte. Sintiendo que el mundo se expande ante mi esperando que lo posea, que lo sienta mío. Soy capaz de sentirlo todo; odio por quien no se ama, amor incondicional por alguien que no me exige ni pretende cambiarme, pena por los que no aprecian su alrededor, y siento dolor por no tener vida suficiente como para aprenderlo todo. Quiero saberlo todo, sentirlo todo, todas las sensaciones y experiencias quiero hacerlas mías. Puedo. Sé que puedo. Aunque mentiría si dijese que me ha resultado fácil; para nada. He tenido que concienciarme mucho, y pasar muchas noches sin dormir hablando sola, hablando conmigo. He tenido que poner sobre la mesa tantas cartas como nunca había imaginado para llegar hasta el punto más alto: saber lo que quiero. Y lo sé. Sí, claro que sí.
martes, 11 de diciembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Todos locos
Una de estas veces en las que me paro a pensar... en los locos. Sí, en los locos, en la locura, en esa en la que todos temen caer y la tienen por indeseable.
A las personas que se dejan seducir por ella los llamamos locos, y todo por pensar de una manera diferente, o porque dicen cosas que nos parecen absurdas, o porque se comportan de tal manera que no es la habitual.
Creo que el término "locura" está mal conceptuado hoy día. La locura es buena, es lo mejor que le puede pasar a alguien; esa posibilidad de no caer en la monotonía y hacer algo diferente, algo que verdaderamente te guste, que le añada un poco de esa adrenalina muerta que corre actualmente por nuestros cuerpos. Los locos defienden SU mundo, su propio espacio, sus propias razones de existir ya sean más o menos razonables para los demás, pero la pregunta es: ¿por qué debe importarnos tanto la opinión de los demás?...
Mires a donde mires, en cualquier calle, en cualquier país, en cualquier ciudad... todo el mundo habla, se expresa, actúa, e incluso se viste de manera similar, y a los que no, ¡los llaman locos! ¿por qué? porque nos han inculcado que eso es lo correcto. Es totalmente incomprensible que tengamos que ser copias de un prototipo para no estar locos. Opino que es más bien al contrario, que los locos somos nosotros por encerrarnos en nosotros mismos y reprimir como somos realmente, por permitir que el mundo se haya convertido en un lugar donde la apariencia vale más que un corazón enorme, y por clasificar como "locos" a aquellas personas que son felices viviendo a su manera. Las admiro. Admiro esa capacidad de ignorar a todo aquel que hable de lo que es "ridículo", admiro a esas personas locas por hacer de sus días una historia diferente, las admiro por atreverse a romper los esquemas de la gente programada en la que nos hemos convertido.
¿La locura? ... La locura es todo aquello que a una persona le hace falta en la vida para atreverse a cumplir sus sueños y metas... todos soñamos, por lo cual, siempre existe algo de locura en nosotros mismos.
lunes, 5 de noviembre de 2012
¿De qué sirve mirar atrás?
Tenemos la maldita costumbre de torturarnos con momentos o personas que jamás volverán, y aun sabiéndolo, lo hacemos. Es fácil dejarse llevar por los recuerdos, por esas sensaciones de felicidad falsa que nos embriagó en su día.¿Y qué pasa con el presente? Nada. Absolutamente nada. Estamos tan ocupados esperando a que nuestra mente nos traslade a ese paraíso infernal junto a esas personas, que nos olvidamos de que nuestras vivencias de hoy serán nuestro pasado de mañana. Lo hecho hecho está, mejor o peor, pero hecho. No debemos hundirnos por un error que cometimos, sino aprender de él. Lo que verdaderamente importa es el AHORA. Nada ni nadie merece nuestras lágrimas, ya que aquello que nos hace llorar no merece la pena; las únicas lágrimas que importan son las de felicidad, y gracias a ellas sabremos qué y quién debe estar en nuestras vidas. Lo único que debe permanecer en tu mente son tus objetivos e ilusiones, todo lo demás, todo lo que no sea este momento, sobra.
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