lunes, 24 de noviembre de 2014
Soledad
La impotencia y la ira que sentía se mezclaban con la falta de afecto, y el resultado era tan devastador, que ni siquiera las lágrimas la consolaban. Saber que cuando mirase a su alrededor no iba a encontrar a nadie, saber que si lloraba, se entristecía, o si simplemente le apetecía hablar, no habría absolutamente nadie, la aterraba. Le daba miedo. Solo existía una sola persona en su mente, una sola persona que la hacía sentir en la cima cuando todos la dejaron en lo más hondo, pero esa persona no le ofrecía la estabilidad necesaria como para no tener miedo.
Su corazón latía cada vez más fuerte, intentando hacerla luchar, pero su corazón no comprendía que era algo que no dependía de ella.
Llorar se quedaba corto, y gritarle a la nada estaba muy mal visto, pero era algo que se le escapaba de las manos y no podía controlar; la única manera que encontró de "estar en paz" consigo misma, fue sufriendo en silencio.
Tantas cosas que decir y todas tan importantes, que ni la mente humana más sensible hubiese podido ser partícipe siquiera de la simple empatía, porque si alguna mente llegaba a lograrlo, la soledad y el abismo que encontraría serían tan profundos, que ya nunca sería capaz de volver a sentirse querida.
martes, 26 de agosto de 2014
Siente
A veces sentimos más de lo que deberíamos sentir, pero claro, eso aún no somos capaces de controlarlo nosotros mismos. Las emociones son, en mi opinión, una de las cosas más fascinantes del ser humano. ¿Por qué hay personas más sensibles que otras? ¿por qué algunas lloran, otras ríen, y otras muestran indiferencia?
Sentir es, probablemente, el mayor regalo que nos ha brindado la vida. Sentir una caricia, sentir el viento, sentir un beso.
Mi mayor miedo es dejar de sentir algún día. Hay algunas emociones que no me gustan, como por ejemplo, el miedo. No me gusta sentirme débil ante algo o alguien, no me gusta sentirme insegura, pero bueno, ¿así es la vida, no? ...
A veces sentimos menos de lo que deberíamos sentir, a veces no entendemos verdaderamente el significado que tiene la expresión "Carpe Diem". No es disfruta el momento, como muchos piensan, sino " disfruta haciendo lo que estés haciendo". Y qué verdad tan grande. Estamos tan programados y fríos que no valoramos lo que tenemos a nuestro alcance y alrededor; ¿Cuántas veces le decimos te quiero a la persona que nos hace sentirnos bien? Seguramente menos de las que deberíamos. Siéntela.
Es tan fácil ser feliz y lo hacemos tan complicado, y en su mayor parte es por no poder controlar nuestras emociones, que muchas veces nos perjudican, y no solo a nosotros, sino también a quienes nos rodean.
A veces sentimos... y no sabemos por qué, incluso no sabemos muy bien el qué, pero siempre, aunque algunas personas tengan que indagar más en ellas mismas, pero SIEMPRE, sentimos.
Sentir es, probablemente, el mayor regalo que nos ha brindado la vida. Sentir una caricia, sentir el viento, sentir un beso.
Mi mayor miedo es dejar de sentir algún día. Hay algunas emociones que no me gustan, como por ejemplo, el miedo. No me gusta sentirme débil ante algo o alguien, no me gusta sentirme insegura, pero bueno, ¿así es la vida, no? ...
A veces sentimos menos de lo que deberíamos sentir, a veces no entendemos verdaderamente el significado que tiene la expresión "Carpe Diem". No es disfruta el momento, como muchos piensan, sino " disfruta haciendo lo que estés haciendo". Y qué verdad tan grande. Estamos tan programados y fríos que no valoramos lo que tenemos a nuestro alcance y alrededor; ¿Cuántas veces le decimos te quiero a la persona que nos hace sentirnos bien? Seguramente menos de las que deberíamos. Siéntela.
Es tan fácil ser feliz y lo hacemos tan complicado, y en su mayor parte es por no poder controlar nuestras emociones, que muchas veces nos perjudican, y no solo a nosotros, sino también a quienes nos rodean.
A veces sentimos... y no sabemos por qué, incluso no sabemos muy bien el qué, pero siempre, aunque algunas personas tengan que indagar más en ellas mismas, pero SIEMPRE, sentimos.
martes, 28 de enero de 2014
Así de simple
¿Por qué tiene que ser así?...
Caminó y caminó, caminó hasta que sus pies no aguantaron más. No iba a ninguna parte, solo caminaba. A veces reía y otras lloraba, a veces se ponía seria, y otra perdía la mirada en el suelo. Por qué tiene que ser así..
La gente la miraba, o al menos eso le parecía a ella. Le pesaba el corazón, y eso hacia que sus pasos fueran más lentos. Se escondía bajo su gorra, donde nadie podía mirarla a los ojos, donde nadie podía mirar dentro de ella.
Su sonrisa era de las más sinceras y brillantes que nadie pudiese imaginar, aunque solo podían hacer eso, imaginársela. Ocultaba su bonito y elegante cuerpo con ropas y abrigos de más, encorvándose sobre sí misma para que nadie notase su presencia.
Aquella ciudad la engullía, la volvía fría y desconfiada, insegura y discreta. Lloraba por todo al mismo tiempo que por nada, transformando sus castaños ojos en un abismo verdoso y triste; todo eso pasaba bajo su visera. Andaba y andaba...
Su mundo se inclinaba cada vez mas haciéndola sentir frágil, con miedo. Tenía a su lado a personas que la querían, pero había sufrido mucho, y su alma aun necesitaba de muchos cuidados. Sus alargadas y delicadas manos temblaban, frías y enrojecidas por el frío.
Intentaba pensar con la mayor claridad posible, pero solo le venían preguntas a las que no era capaz de encontrar respuesta. Siguió caminando. Empezó a llover, se hizo de noche. Cada vez hacía más frío, pero ella siguió caminando. Llegó a un puente, donde no había absolutamente nadie; ya era bastante tarde, y su móvil no paraba de sonar, pero ella fingía no escucharlo.
Entonces, se paró en seco,cerró los ojos, inspiró hondo dejando que el olor de la lluvia la invadiera, y soltó el aire al mismo tiempo que toda su tristeza y frustración. Dos lágrimas bañaban sus mejillas, ya empapadas por la lluvia; sus manos estaban mas frías que nunca y apenas sentía los dedos; sus piernas luchaban por mantenerse en pie después de caminar durante horas sin ningún destino; y sus labios, morados y agrietados, chocaban entre si a causa de los tiritones.
Ahí fue cuando sonrió, abrió los ojos, y se contestó a ella misma: porque así es la vida.
Caminó y caminó, caminó hasta que sus pies no aguantaron más. No iba a ninguna parte, solo caminaba. A veces reía y otras lloraba, a veces se ponía seria, y otra perdía la mirada en el suelo. Por qué tiene que ser así..
La gente la miraba, o al menos eso le parecía a ella. Le pesaba el corazón, y eso hacia que sus pasos fueran más lentos. Se escondía bajo su gorra, donde nadie podía mirarla a los ojos, donde nadie podía mirar dentro de ella.
Su sonrisa era de las más sinceras y brillantes que nadie pudiese imaginar, aunque solo podían hacer eso, imaginársela. Ocultaba su bonito y elegante cuerpo con ropas y abrigos de más, encorvándose sobre sí misma para que nadie notase su presencia.
Aquella ciudad la engullía, la volvía fría y desconfiada, insegura y discreta. Lloraba por todo al mismo tiempo que por nada, transformando sus castaños ojos en un abismo verdoso y triste; todo eso pasaba bajo su visera. Andaba y andaba...
Su mundo se inclinaba cada vez mas haciéndola sentir frágil, con miedo. Tenía a su lado a personas que la querían, pero había sufrido mucho, y su alma aun necesitaba de muchos cuidados. Sus alargadas y delicadas manos temblaban, frías y enrojecidas por el frío.
Intentaba pensar con la mayor claridad posible, pero solo le venían preguntas a las que no era capaz de encontrar respuesta. Siguió caminando. Empezó a llover, se hizo de noche. Cada vez hacía más frío, pero ella siguió caminando. Llegó a un puente, donde no había absolutamente nadie; ya era bastante tarde, y su móvil no paraba de sonar, pero ella fingía no escucharlo.
Entonces, se paró en seco,cerró los ojos, inspiró hondo dejando que el olor de la lluvia la invadiera, y soltó el aire al mismo tiempo que toda su tristeza y frustración. Dos lágrimas bañaban sus mejillas, ya empapadas por la lluvia; sus manos estaban mas frías que nunca y apenas sentía los dedos; sus piernas luchaban por mantenerse en pie después de caminar durante horas sin ningún destino; y sus labios, morados y agrietados, chocaban entre si a causa de los tiritones.
Ahí fue cuando sonrió, abrió los ojos, y se contestó a ella misma: porque así es la vida.
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