lunes, 9 de diciembre de 2013

Volvamos atrás

"Las palabras son el arma más poderosa". Seguramente todo el mundo ha escuchado esa frase alguna vez, pero, ¿realmente sabemos lo que significa?

 Amigos, familia, pareja... todas nuestras relaciones se crean y/o fortalecen a través de las palabras. Pasamos nuestra vida hablando sin darnos cuenta de lo que decimos, "hablar por hablar..." 
Un "como te ha ido el día", un "te echo de menos", un "qué alegría me ha dado verte", un "qué guapa estás hoy", un "te quiero", todo son palabras que forman frases, frases que nos resultan satisfactorias escucharlas, ya que nos transmiten el mensaje de que le importamos a la persona que nos la dice. Naturalmente existe el lenguaje mudo, que en algunas ocasiones dice mucho más, como es, por ejemplo, una sonrisa o una mirada sincera. Pero al igual que las palabras nos pueden agradar, también nos pueden hundir. 
Todos hemos conocido esa sensación, por eso pido que se piense antes de hablar, que no tengas que recurrir a un perdón si puede evitarse desde un principio. ¿Cuántas relaciones habrán desaparecido a causa de esto?
 Sé que cuando uno se enfada, las palabras parecen salir solas hiriendo a quien se las dirige, diciendo lo que pensamos sin ninguna vacilación, sin ningún rodeo. El diálogo es lo que nos hace inteligentes, lo que nos hace lo suficientemente fuertes como para defender lo que pensamos, lo que sentimos, y hoy siento que las palabras cada vez se vuelven más frías. 
 Volvamos a hablar, volvamos a sentarnos frente a esa persona con la que estamos molestas y hablemos con ella, sin gritos, sin faltas de respeto, pensando en si lo que vamos a decirle puede o no hacerle daño. Propongo que dejemos de hablar con la mente, y volvamos a hablar con el corazón. 

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